100 años de pasión por el Futbol

La aventura europea de Gamboa

(FIFA.com)

imagesMuchos habitantes del norte de Europa sueñan con más rayos de sol, temperaturas cálidas y playas idílicas – unas condiciones que reúne el país centroamericano de Costa Rica.

Cristian Gamboa, internacional costarricense, dejó atrás ese paraíso a mediados de 2010 para hacerse un nombre como futbolista, precisamente, en la zona más septentrional del Viejo Continente.

«Mi primera impresión fue que en Europa, y más concretamente en Noruega, estaba todo muy organizado», recuerda sonriente este joven de 23 años en su entrevista exclusiva con FIFA.com sobre su llegada a la ciudad noruega de Fredrikstad. «Aquí, la vida del futbolista está muy profesionalizada. ¡Y los aficionados animan al equipo sin cesar!», afirma.

Sin embargo, sus inicios en el Fredrikstad FK, de la primera división noruega, fueron de todo menos fáciles. «Empiezas de cero con un idioma nuevo, una cultura distinta, y muy lejos de tu familia y amigos. Pero es el precio a pagar cuando uno quiere hacer realidad su sueño de jugar en Europa», comenta.

Viaje de ida y vuelta a Dinamarca
En este tiempo, el defensor ya se ha acostumbrado a la vida en Europa, aunque no en Fredrikstad. Después de su primer año, Gamboa fichó por el Copenhague, el gran campeón danés, y doce meses más tarde volvió a hacer las maletas para recalar en el Rosenborg de Trondheim, el club más laureado de Noruega.

«Soy muy feliz en Trondheim. Me encanta el equipo, y la gente me recibió con los brazos abiertos. Aquí es donde quiero ganar títulos y jugar la Liga de Campeones», reconoce. Pero lo que aún no sabe es cuánto tiempo estará entre los Troillongan («Niños Gnomos»), ya que sus aspiraciones pasan por jugar en alguna de las mejores ligas del mundo.

Sin duda, sus actuaciones en partidos internacionales son la llave que más puertas le pueden abrir para desembarcar en Inglaterra o España, hogar del FC Barcelona y de Dani Alves, su club y jugador favoritos.

Dos duelos decisivos

Gamboa ya ha vestido en 14 ocasiones la camiseta de la selección de Costa Rica desde su debut en 2010, y en octubre de 2012 firmó su primera diana en la victoria por 7-0 sobre Guyana. «Fue espectacular. El estadio estaba abarrotado y ganamos el partido. Además, el gol llegó en el momento oportuno, porque me habían convocado pese a mi mal año en Copenhague. Así pude demostrar que estaba listo para mi regreso», recuerda.

2049534_MEDIUMDesde entonces, Gamboa es un fijo en las convocatorias de los ticos, y confía más que nunca en clasificarse para la Copa Mundial de Brasil 2014. Hasta ahora, Costa Rica ha sumado cuatro puntos en tres jornadas, unas cifras que no satisfacen al defensa. «Sólo estaría contento si llevásemos nueve puntos. Pese a todo, el balance es positivo, porque marchamos en segunda posición y sólo hemos jugado un partido en casa. Por lo tanto, estamos en disposición de sellar nuestro billete para Brasil. Yo, al menos, afronto el reto cargado de optimismo», destaca.

Dentro de tres semanas llegará el momento de pasar de las palabras a los hechos. Costa Rica debe sumar ante Honduras, el 7 de junio, y México, el 11 de junio, el máximo número de puntos posible. «Son dos de los partidos más importantes del clasificatorio, porque nos enfrentamos a los favoritos para ir al Mundial. Prueba de ello es que ambos estuvieron presentes en Sudáfrica 2010. En caso de ganar, nos acercaríamos un poquito más a nuestro sueño mundialista», apunta. Una semana más tarde, el 18 de junio, los ticos recibirán en casa a Panamá, actual líder de la llave.

Una hazaña histórica
Para Gamboa, Brasil 2014 sería su segunda participación en la prueba reina, después de la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA Egipto 2009. «Allí viví una de las mejores experiencias de mi vida. No partíamos como favoritos y nadie contaba con nosotros. Nuestro debut contra Brasil fue desastroso [ndlr: 5-0], pero a partir de ahí todo nos salió a pedir de boca», recuerda.

Con sus triunfos sobre Australia (0-3), Egipto (0-2) y Emiratos Árabes Unidos (1-2 en la prórroga), el combinado centroamericano alcanzó las semifinales del certamen, donde volvió a tropezar con la Seleção (1-0). En su duelo por el tercer y cuarto puesto, Gamboa y los suyos cayeron a manos de Hungría  en la tanda de penaltis tras el empate a uno al término del tiempo reglamentario.

«Aquel resultado nos hizo sentir muy orgullosos, porque era la primera vez que Costa Rica acababa entre los cuatro primeros de un Mundial», señala. Exceptuando el encuentro de semifinales, el cual se perdió por acumulación de tarjetas, Gamboa completó los otros seis partidos del torneo.

La travesía continúa
Se escribió mucho sobre la nueva generación de Costa Rica a raíz de aquella Copa Mundial, pero bien es cierto que apenas un puñado de jugadores, además de Gamboa, ha dado el salto a la élite.

«Vengo de un club muy pequeño de Costa Rica [Municipal Liberia], y cuando me preguntan si a día de hoy he colmado mis expectativas, mi respuesta es un sí rotundo, porque una de mis metas era jugar al fútbol en Europa. Eso ya lo he conseguido. En ese sentido, me siento feliz, pero todavía tengo más objetivos como futbolista y voy a darlo todo por cumplirlos», dice para concluir.

 

La aventura europea de Gamboa

(FIFA.com)

imagesMuchos habitantes del norte de Europa sueñan con más rayos de sol, temperaturas cálidas y playas idílicas – unas condiciones que reúne el país centroamericano de Costa Rica.

Cristian Gamboa, internacional costarricense, dejó atrás ese paraíso a mediados de 2010 para hacerse un nombre como futbolista, precisamente, en la zona más septentrional del Viejo Continente.

«Mi primera impresión fue que en Europa, y más concretamente en Noruega, estaba todo muy organizado», recuerda sonriente este joven de 23 años en su entrevista exclusiva con FIFA.com sobre su llegada a la ciudad noruega de Fredrikstad. «Aquí, la vida del futbolista está muy profesionalizada. ¡Y los aficionados animan al equipo sin cesar!», afirma.

Sin embargo, sus inicios en el Fredrikstad FK, de la primera división noruega, fueron de todo menos fáciles. «Empiezas de cero con un idioma nuevo, una cultura distinta, y muy lejos de tu familia y amigos. Pero es el precio a pagar cuando uno quiere hacer realidad su sueño de jugar en Europa», comenta.

Viaje de ida y vuelta a Dinamarca
En este tiempo, el defensor ya se ha acostumbrado a la vida en Europa, aunque no en Fredrikstad. Después de su primer año, Gamboa fichó por el Copenhague, el gran campeón danés, y doce meses más tarde volvió a hacer las maletas para recalar en el Rosenborg de Trondheim, el club más laureado de Noruega.

«Soy muy feliz en Trondheim. Me encanta el equipo, y la gente me recibió con los brazos abiertos. Aquí es donde quiero ganar títulos y jugar la Liga de Campeones», reconoce. Pero lo que aún no sabe es cuánto tiempo estará entre los Troillongan («Niños Gnomos»), ya que sus aspiraciones pasan por jugar en alguna de las mejores ligas del mundo.

Sin duda, sus actuaciones en partidos internacionales son la llave que más puertas le pueden abrir para desembarcar en Inglaterra o España, hogar del FC Barcelona y de Dani Alves, su club y jugador favoritos.

Dos duelos decisivos

Gamboa ya ha vestido en 14 ocasiones la camiseta de la selección de Costa Rica desde su debut en 2010, y en octubre de 2012 firmó su primera diana en la victoria por 7-0 sobre Guyana. «Fue espectacular. El estadio estaba abarrotado y ganamos el partido. Además, el gol llegó en el momento oportuno, porque me habían convocado pese a mi mal año en Copenhague. Así pude demostrar que estaba listo para mi regreso», recuerda.

2049534_MEDIUMDesde entonces, Gamboa es un fijo en las convocatorias de los ticos, y confía más que nunca en clasificarse para la Copa Mundial de Brasil 2014. Hasta ahora, Costa Rica ha sumado cuatro puntos en tres jornadas, unas cifras que no satisfacen al defensa. «Sólo estaría contento si llevásemos nueve puntos. Pese a todo, el balance es positivo, porque marchamos en segunda posición y sólo hemos jugado un partido en casa. Por lo tanto, estamos en disposición de sellar nuestro billete para Brasil. Yo, al menos, afronto el reto cargado de optimismo», destaca.

Dentro de tres semanas llegará el momento de pasar de las palabras a los hechos. Costa Rica debe sumar ante Honduras, el 7 de junio, y México, el 11 de junio, el máximo número de puntos posible. «Son dos de los partidos más importantes del clasificatorio, porque nos enfrentamos a los favoritos para ir al Mundial. Prueba de ello es que ambos estuvieron presentes en Sudáfrica 2010. En caso de ganar, nos acercaríamos un poquito más a nuestro sueño mundialista», apunta. Una semana más tarde, el 18 de junio, los ticos recibirán en casa a Panamá, actual líder de la llave.

Una hazaña histórica
Para Gamboa, Brasil 2014 sería su segunda participación en la prueba reina, después de la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA Egipto 2009. «Allí viví una de las mejores experiencias de mi vida. No partíamos como favoritos y nadie contaba con nosotros. Nuestro debut contra Brasil fue desastroso [ndlr: 5-0], pero a partir de ahí todo nos salió a pedir de boca», recuerda.

Con sus triunfos sobre Australia (0-3), Egipto (0-2) y Emiratos Árabes Unidos (1-2 en la prórroga), el combinado centroamericano alcanzó las semifinales del certamen, donde volvió a tropezar con la Seleção (1-0). En su duelo por el tercer y cuarto puesto, Gamboa y los suyos cayeron a manos de Hungría  en la tanda de penaltis tras el empate a uno al término del tiempo reglamentario.

«Aquel resultado nos hizo sentir muy orgullosos, porque era la primera vez que Costa Rica acababa entre los cuatro primeros de un Mundial», señala. Exceptuando el encuentro de semifinales, el cual se perdió por acumulación de tarjetas, Gamboa completó los otros seis partidos del torneo.

La travesía continúa
Se escribió mucho sobre la nueva generación de Costa Rica a raíz de aquella Copa Mundial, pero bien es cierto que apenas un puñado de jugadores, además de Gamboa, ha dado el salto a la élite.

«Vengo de un club muy pequeño de Costa Rica [Municipal Liberia], y cuando me preguntan si a día de hoy he colmado mis expectativas, mi respuesta es un sí rotundo, porque una de mis metas era jugar al fútbol en Europa. Eso ya lo he conseguido. En ese sentido, me siento feliz, pero todavía tengo más objetivos como futbolista y voy a darlo todo por cumplirlos», dice para concluir.