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Yo soy…

Cristin-Granados“Mi familia es muy, muy humilde, mi mamá trabaja en la feria vendiendo tiempos. Soy la cuarta de cinco hermanos (Dania, Antonio, Tatiana y Freddy). Puedo decir que mi familia no es como el resto de personas que son reservados, son más abiertos de mente, siempre me han apoyado en todo a pesar de las dificultades económicas”.

Quien así habla es Cristin Granados Gómez, volante de la selección nacional, una mujer de carácter fuerte, en ocasiones hasta “agrandada”, pero con los pies bien puestos en la tierra.

A ella la puede ver en los estadios, pero también cada sábado se la puede encontrar en el puesto de frutas que tienen en la feria del agricultor de Oreamuno, donde junto a su madre busca el sustento de su hogar.

Al contar su vida las lágrimas mojan sus mejillas, más cuando se trata de hablar de su núIMG_0305cleo familiar, por el que asegura daría su vida para que estén cada día mejor.

Es vegetariana por convicción, bueno en realidad por necesidad, ya que no siempre había para comer carne. Así es la vida de esta joven de 25 años, vecina de San Rafael de Oreamuno de Cartago, un pueblo que la ha visto crecer.

Confiesa ser amante de las películas, de los espaguetis en salsa de tomate, pero sobre todo de compartir con su familia, donde se consolidan los valores que su madre, Marta Gómez Navarro, a punta de trabajo y dedicación les ha inculcado.

¿Quién es Cristin Granados?
Soy alegre, simpática. Soy una persona luchadora, me gusta correr riesgos y luchar por mis sueños, por lo que hasta no conseguirlo no me quedo tranquila.

¿Con qué sueñas?
Sueño con el mundial, siempre lo hice y ahora que estamos clasificadas con mucha más razón, sueño con que podamos hacer un buen papel. En lo personal sueño con poder terminar mi carrera, ser una mujer de bien, profesional y poder darle la casa que sIMG_0304iempre mi mamá ha soñado tener.

¿A quién admiras?
La única persona que me llena de orgullo y que el día de mañana me gustaría ser como ella, a pesar de que no es una mujer profesional, es mi mamá. Tuvimos una niñez complicada y el hecho de que ella lograra sacarnos adelante sola, trabajando los siete días de la semana más de doce horas al día es de admirar.
Ella es una mujer de hierro.

¿Porque las lágrimas al declarar tu admiración hacia tu mamá?
(Sin contener el llanto) Cuesta que sea sensible, pero mi familia es mi punto débil. El recordar todos los momentos difíciles que hemos pasado y mi madre siempre en la lucha, sin darse por vencida, regalando una sonrisa a todas las personas, a pesar de saber lo mal que podemos estar, eso me llena de admiración.

¿Estudias?
Estudio Ingeniería Industrial en la Universidad Fidelitas, es una carrera difícil y con el deporte se me ha complicado un poco, pero como dicIMG_0303e mi mamá aunque sea con bastón la sacaré.

¿Cómo llegas al fútbol?
Mi hermano menor estaba en un equipo y lo acompañé a los seis años a entrenar, se fue una bola y me puse a hacer series, fue cuando el entrenador de él se me acercó para peguntarme si quería entrenar con ellos.
Empecé jugando con hombres y en ocasiones era extraño porque las personas solo iban para ver jugar a la única mujer futbolista, por lo que me sentía como una extraterrestre.

Yo soy…

Cristin-Granados“Mi familia es muy, muy humilde, mi mamá trabaja en la feria vendiendo tiempos. Soy la cuarta de cinco hermanos (Dania, Antonio, Tatiana y Freddy). Puedo decir que mi familia no es como el resto de personas que son reservados, son más abiertos de mente, siempre me han apoyado en todo a pesar de las dificultades económicas”.

Quien así habla es Cristin Granados Gómez, volante de la selección nacional, una mujer de carácter fuerte, en ocasiones hasta “agrandada”, pero con los pies bien puestos en la tierra.

A ella la puede ver en los estadios, pero también cada sábado se la puede encontrar en el puesto de frutas que tienen en la feria del agricultor de Oreamuno, donde junto a su madre busca el sustento de su hogar.

Al contar su vida las lágrimas mojan sus mejillas, más cuando se trata de hablar de su núIMG_0305cleo familiar, por el que asegura daría su vida para que estén cada día mejor.

Es vegetariana por convicción, bueno en realidad por necesidad, ya que no siempre había para comer carne. Así es la vida de esta joven de 25 años, vecina de San Rafael de Oreamuno de Cartago, un pueblo que la ha visto crecer.

Confiesa ser amante de las películas, de los espaguetis en salsa de tomate, pero sobre todo de compartir con su familia, donde se consolidan los valores que su madre, Marta Gómez Navarro, a punta de trabajo y dedicación les ha inculcado.

¿Quién es Cristin Granados?
Soy alegre, simpática. Soy una persona luchadora, me gusta correr riesgos y luchar por mis sueños, por lo que hasta no conseguirlo no me quedo tranquila.

¿Con qué sueñas?
Sueño con el mundial, siempre lo hice y ahora que estamos clasificadas con mucha más razón, sueño con que podamos hacer un buen papel. En lo personal sueño con poder terminar mi carrera, ser una mujer de bien, profesional y poder darle la casa que sIMG_0304iempre mi mamá ha soñado tener.

¿A quién admiras?
La única persona que me llena de orgullo y que el día de mañana me gustaría ser como ella, a pesar de que no es una mujer profesional, es mi mamá. Tuvimos una niñez complicada y el hecho de que ella lograra sacarnos adelante sola, trabajando los siete días de la semana más de doce horas al día es de admirar.
Ella es una mujer de hierro.

¿Porque las lágrimas al declarar tu admiración hacia tu mamá?
(Sin contener el llanto) Cuesta que sea sensible, pero mi familia es mi punto débil. El recordar todos los momentos difíciles que hemos pasado y mi madre siempre en la lucha, sin darse por vencida, regalando una sonrisa a todas las personas, a pesar de saber lo mal que podemos estar, eso me llena de admiración.

¿Estudias?
Estudio Ingeniería Industrial en la Universidad Fidelitas, es una carrera difícil y con el deporte se me ha complicado un poco, pero como dicIMG_0303e mi mamá aunque sea con bastón la sacaré.

¿Cómo llegas al fútbol?
Mi hermano menor estaba en un equipo y lo acompañé a los seis años a entrenar, se fue una bola y me puse a hacer series, fue cuando el entrenador de él se me acercó para peguntarme si quería entrenar con ellos.
Empecé jugando con hombres y en ocasiones era extraño porque las personas solo iban para ver jugar a la única mujer futbolista, por lo que me sentía como una extraterrestre.