Dos años y diez días. Una vez que el asistente arbitral Octavio Jara recibió la noticia de su nombramiento a un partido de Primera División, que será este domingo entre Saprissa y San Carlos, una de las primeras cosas que hizo, además de contar con emoción la gran noticia a sus familiares, fue sacar cuentas de cuánto tiempo estuvo fuera de la máxima categoría.

Precisamente, el 20 de setiembre de 2016, en el juego entre Carmelita y Cartaginés, el árbitro FIFA sufrió -en una jugada sin gracia-, como él dice, una lesión de ligamento cruzado anterior en su rodilla derecha al intentar dar un paso durante el partido. Esa jugada lo alejó de su gran pasión y de grandes competencias internacionales durante los últimos 24 meses.

Jara estaba dentro del trío arbitral que Costa Rica tenía postulado para el Mundial de Rusia 2018, junto a Ricardo Montero y Juan Carlos Mora; además, tenía los dos pies en el Mundial de Clubes de ese año y grandes posibilidades de asistir al Mundial de la India sub 17 el año pasado, sin dejar de lado las opciones de estar en el proceso eliminatorio, Copa Oro y otras competiciones internacionales.

“El momento de la lesión fue de mucha desilusión, se me vino el mundo abajo y pensé que sin el arbitraje mi vida no iba a seguir; sin embargo con la ayuda de Dios y con el apoyo de mi familia me di cuenta que el arbitraje es una bonita etapa, que nos da mucho si se hace con trabajo y disciplina, y al final entendí que todas esas designaciones que pude tener no eran mías y eran de otras personas”, manifestó el árbitro asistente, quien se mostró con mucha motivación.

Una vez que el réferi reflexionó sobre su situación empezó con una actitud diferente, que se basó en la lucha para volver a hacer una de las cosas que más le gusta. Jara cumplió con todos los procesos de recuperación y comenzó a ir a las reuniones de la Comisión de Arbitraje para no perder la actualización. Además, insistió hasta cinco veces con las pruebas físicas hasta que el pasado 21 de agosto logró cumplirlas a cabalidad.

“Es como un redebut, el volver a las canchas de Primera División, y me da mucha ansiedad, pero estoy muy feliz de poder hacer las cosas bien y quiero retribuir esa confianza que me están dando nuevamente”, agregó el asistente arbitral, quien después de su lesión ya acumula cuatro partidos en Liga de Ascenso y dos internacionales como árbitro de CONCACAF.

Este vecino de Mercedes Norte de Heredia de 37 años, casado, padre de un niño de tres años y funcionario en el área de infracciones del Consejo de Seguridad Vial (COSEVI) volverá a vivir una de sus grandes pasiones, pero a su vez, con un gran aprendizaje de vida.

“La principal lección es vivir un día a la vez; ahorita puedo estar pensando en el nombramiento del domingo y en más partidos, pero no sé aún porque apenas es viernes. Puedo hacer muchos planes en la vida, pero al final Dios dispone cuáles son los más convenientes”, agregó.