(Houston, Texas) Ya no tiene que verlo por televisión o escucharlo de boca de alguna de sus compañeras de club o amigas de fútbol. Ahora ella está viviendo en carne propia lo que por años vio como un sueño difícil de alcanzar.

Raquel Chacón González disfruta plenamente ser seleccionada nacional.

Esta oriunda de Naranjo de Alajuela y jugadora de CODEA, forma parte de las 20 jugadoras que están por iniciar la eliminatoria preolímpica rumbo a Tokio 2020, y es la única que no había estado en una selección nacional, infantil ni juvenil.

Y es que, en menos de un mes la volante tica ha vivido muchas cosas nuevas y que la llenan de motivación, como recibir su primer llamado a La Sele, ponerse por primera vez la camisa de La Tricolor, competir de tú a tú con jugadoras de mucha trayectoria y tener su primer viaje con el equipo patrio.

Raquel es callada, pero muy sociable. Es de esas personas que trabajan en silencio a la espera de que se les abra una oportunidad.

En esta nota nos cuenta como vive este sueño hecho realidad y un poco de su vida.

¿Quién es Raquel Chacón?

Soy una persona sencilla, centrada, hogareña y que no le gusta complicarse. Me gusta ir al cine con amigos y en general no perder el tiempo.

¿Cómo nació el amor por el fútbol?

Desde pequeña me gustó el fútbol, jugué con hombres al inicio, de ahí es que una empieza a ser aguerrida porque tiene que meterse a jugar con ellos. Siempre jugué en las calles y a los 17 años tomé la decisión de jugar en Primera División.

Llegas a la Selección en este primer llamado ¿Cómo te sientes?

No tenía la idea de todo lo que es estar en la selección, sabía que era duro, pero no tenía ni idea de todo lo que es. Desde el día uno de ir a entrenar, salir a ganarse el puesto y darse tú a tú con jugadoras de mucho nivel ha sido gratificante. He tratado de sacarle el mayor de los provechos y ganarme el puesto.

¿Qué es lo primero que piensa una jugadora cuando llega a la Selección Nacional?

Aprender, ver cómo funciona, ver el comportamiento de las compañeras, encajar en el grupo de cierta manera. En el lugar en donde trabajo siempre me decían ¿Usted por qué no está en la selección?, yo solo decía algún día, pero eso si era una meta que tenía, y lo único que hacía era trabajar fuerte en el club pensando en llegar a este momento. Fue un peso grande, pero debí tener calma.

Para cerrar. Con una palabra, ¿Cómo podés definir ser parte de la Selección Nacional?

Gratitud. Es ser agradecida con Dios, con las personas que trabajan con nosotros aquí, a la familia que nos apoya y eso me da toda la ilusión de estar aquí. La gratitud que tengo a todo es lo que me tiene acá.