El pasado 29 de junio concluyó el Torneo de Clausura del Fútbol de la Primera División de Costa Rica, un certamen que para muchos fue ejemplo en el área al ser de las pocas actividades deportivas que retornaron durante la pandemia.

Uno de los puntos altos en este cierre fue el extraordinario desempeño del arbitraje, pieza indispensable del buen fútbol y que encajó a la perfección en el buen manejo del torneo.

Para la Comisión de Arbitraje, el ingrediente estrella de esta buena receta fue el trabajo en equipo, la responsabilidad y el compromiso de cada cuarteto arbitral en asumir un reto que no era solo para los jugadores, cuerpos técnicos, clubes y el fútbol en general, sino que, además, para todo un país.

El buen estado físico, el rendimiento en cancha, y la entrega de cada silbatero y sus asistentes durante las siete fechas regulares, más las semifinales y final; aunado al buen desempeño de los árbitros designados para las finales de LIASE, LINAFA y el arranque del fútbol femenino, fueron muestra de un trabajo ejecutado por un grupo multidisciplinario que apoyó a cada réferi tras casi dos meses de parón.

“No dejamos nunca de trabajar, tuvimos que reinventarnos en conjunto con nuestro staff. Hicimos preparaciones, capacitaciones y seguimientos a nuestros árbitros de manera virtual. Esto fue constantemente semana a semana y con eso, más la motivación y compromiso de nuestros silbateros, pudimos terminar nuestros torneos con un muy buen suceso», explicó Óscar Alfaro, presidente de la Comisión de Arbitraje.

Los jerarcas arbitrajes aseguran que el trabajo virtual llegó para quedarse como parte del plan de entrenamientos de los silbateros, en caso de ser necesario.

“Nos quedamos con el esfuerzo y el sacrificio de nuestros árbitros, hay cosas que llagaron para no irse. Sí es posible hacer mucho trabajo a larga distancia y sus nuevas metodologías para los silbateros de lejos. En el compromiso individual, el buen trabajo en conjunto y en la planificación, estuvo el punto alto”, reiteró el Coordinador de la Dirección de Arbirtraje de la Fedefútbol e Instructor Nacional, Jeffrey Solís.

Quien tuvo la responsabilidad de dirigir el choque de la Final del certamen de Clausura, y quien además fue un ejemplo del buen rendimiento ya descrito, fue el silbatero de Pérez Zeledón Juan Gabriel Calderón, quien agradeció tras su buena nota a la Comisión de Arbitraje y al cuarteto que lo acompañó en esta designación.

“Me siento honrado por esta designación, fue un paso enorme en mi carrera como árbitro.  El apoyo y compromiso de mis compañeros del cuarteto arbitral fue parte también del buen resultado, dijo Calderón.

Para el silbatero, dirigir en momentos de pandemia fue toda una incertidumbre, misma que poco a poco lograron superar, luego del trabajo constante con cada departamento y soporte brindado por las autoridades y la Comisión de Arbitraje.

La experiencia de dirigir compromisos sin público, velar por el cumplimiento del protocolo de salud, dar la talla durante los compromisos y además lidiar con la nueva normalidad a la que se enfrentaban, fue inolvidable, según el generaleño.

“Utilizamos todo lo que teníamos al alcance: videos, análisis, capacitaciones, y las ganas, todo para estar listos para la reanudación. La adaptación a las circunstancias y los sucesos son parte de la preparación de todo árbitro, por lo que el dirigir sin público solo fue una condición más dentro de la misma situación”, concluyó Calderón.