La exigencia física fue parte de las prácticas de la Selección Sub-20 Femenina, que este lunes arrancó su segunda semana de entrenamientos bajo estrictos protocolos sanitarios en el Complejo Fedefutbol-Plycem.

Las juveniles iniciaron los trabajos cumpliendo con una serie de pruebas y evaluaciones que tuvieron como objetivo valorar la capacidad y el rendimiento de las seleccionadas en tres aspectos fundamentales: la potencia del tren inferior, la velocidad y la resistencia, todo esto relacionado con un análisis posconfinamiento.

“Lo que queremos es analizar cuales jugadoras han mantenido, mejorado; o bien, no han llegado al nivel que se busca en la selección nacional, inclusive antes del confinamiento. Estas pruebas las hicimos apoyados además en el fisiólogo del Comité Olímpico Nacional, y con el aporte de unos sensores que nos brindan un diagnóstico más preciso del rendimiento de cada futbolista”, explicó el preparador físico de la tricolor femenina, Bryan Mora.

El objetivo del cuerpo técnico es evaluar lo más pronto posible a cada jugadora después de la reincorporación a los entrenamientos. Con resultados en manos, ahora el banquillo tricolor espera optimizar el nivel de las futbolistas lo más pronto posible.

“Después de la pausa es comprensible que algunas jugadoras hayan disminuido su rendimiento, es esperable, pero, queremos evaluarlo de manera objetiva, y de ahí planificar cada entrenamiento”, señaló Mora.

Arrancar la semana con un análisis físico implica un reto según las seleccionadas, quienes a la espera de superar el segundo llamado de entrenamientos, trabajan con ilusión de cara a la Copa del Mundo Sub-20 que se llevará a cabo en Costa Rica en el 2021.

“Las pruebas estuvieron durísimas, la condición física y su mantenimiento ha sido complicado por los parones. Yo me tomo este llamado con humildad y responsabilidad, creo que mi aporte con la Selección Sub-20 será nunca rendirme ni dar un balón por perdido”, aseguró la joven lateral Yedry Salas.

La planificación de la Sub-20 Femenina contempla la realización de este tipo de evaluaciones físicas cada ocho semanas. El objetivo es llevar al máximo nivel de rendimiento a las jugadoras cuando se aproxime la cita mundialista.