En la cancha los confunden, pese a que ellos hacen el esfuerzo por diferenciarse uno del otro, con estilos de peinados diferentes y por la posición en la que juegan, pero siempre les intercambian los nombres.

Alejandro y Andrés Sáenz son dos hermanos gemelos seleccionados nacionales Sub 17 y se encuentran entrenando con la Selección Sub 20 que se prepara para la eliminatoria mundialista juvenil.

Tienen 16 años, Alejandro es mayor que Andrés por un minuto. El primero es delantero pese a que inició como portero en sus primeros pasos en el fútbol cuando tenía 5 años.

“Es algo positivo jugar con él desde los cinco años. Es un poco complicado porque siempre nos confunden, pese a que somos muy diferentes a la hora de jugar. Nos pasa que me llaman Andrés y me envían a otra posición que no es, entonces nos confundimos”, comentó Alejandro.

Además, cuenta que en una etapa de su formación cuando se cambió a delantero compartió esta posición con su hermano, pero luego fue el entrenador Douglas Sequeira que le dijo a su gemelo Andrés que debía ir a la posición de defensa central.

Tanto Alejandro como Andrés juegan con el Deportivo Saprissa y uno de sus sueños es poder mantenerse jugando juntos. Ambos se describen como amigos y compañeros con la suficiente confianza para corregirse y apoyarse el uno en el otro para mejorar.

“Es una experiencia muy linda porque juego con la persona con la que nací y he crecido, es algo que no cambio por nada, y si pudiera elegir seguir jugando con él”, indicó Andrés quien es defensa central.

Además, el menor de los gemelos comentó “Alejandro es mi apoyo, nos corregimos siempre y tener esa persona que me pueda decir las cosas y yo corregirlo y aconsejarlo es muy importante”.

Andrés contó como de pequeño empezó de delantero y conforme fue creciendo y desarrollando el biotipo que ahora posee, más de 1,75 metros con 16 años, los entrenadores fueron posicionándolo en la defensa.

“Cuando éramos pequeños, empecé como delantero, siempre uno quiere hacer goles, pero crecí y al echar un poco más de cuerpo los entrenadores me fueron colocando atrás y terminé de central. Al principio no me gustaba mucho, pero luego fui agarrando confianza”, dijo.

Estos oriundos de Turrialba sueñan con seguir juntos en la selección Nacional y por qué no, convertirse en gemelos mundialistas con la Tricolor.