Su profesión es la radioterapia, pero su pasión es el arbitraje. Dos carreras que el árbitro asistente Ricardo Picado combina a la perfección y que incluso, se atreve a decir, se complementan una con la otra.

En esta época de pandemia la enfermedad del cáncer no distingue, raza, sexo, edad, ni la situación que vive la sociedad; algo que tiene muy claro el asistente arbitral y con lo que viene trabajando desde hace 12 años.

Labora en el hospital México y desde entonces atiende pacientes oncológicos.

“En todo este tiempo he aprendido a ser fuerte para poder transmitirle a los pacientes la tranquilidad y seguridad que necesitan para salir adelante con una enfermedad tan complicada”, comentó el árbitro asistente.

Graduado en imágenes médicas y tecnólogo en radioterapia, Ricardo Picado asegura que sus dos profesiones se asemejan, porque al final, para poder salir adelante con la labor debe existir un trabajo en equipo.

“Ambos trabajos se parecen porque al final somos los asistentes del médico radioterapeuta; analizamos el tratamiento del paciente y en conjunto con el médico se toma la mejor decisión. En la cancha nos pasa lo mismo, tenemos que ayudarle al árbitro para que él tome la mejor y última decisión. Siempre es un trabajo en equipo”, aseguró el réferi.

Levantarse todos los días a las 3:30 a.m. para entrenar a las 4 a.m. y después irse al hospital para cumplir horario de 6 a.m. a 2 p.m. es parte de su rutina diaria y, aunque es un sacrificio grande, es algo que hace con gusto por amor a sus dos pasiones.

El vecino de Orotina y mayor de seis hermanos finalizó indicando que seguirá trabajando por lo que más ama, ayudar a los pacientes con cáncer y el arbitraje.