Cada vez que entrena la Selección Femenina Sub-17, un colorido cabello llama la atención en cancha. Se trata de María Laura Vargas, una joven de 16 años segura de sí y decidida a marcar siempre la diferencia donde quiera que esté.

La oriunda de Pérez Zeledón es una de las convocadas recurrentes al equipo que dirige la entrenadora Patricia Aguilar. Sus movimientos en cancha están llenos de velocidad. ¡Cómo no! Si además del fútbol, la disciplina del atletismo la ha acompañado a lo largo de su vida.

Inició a jugar fútbol a sus 7 años, al lado de sus hermanos mayores. Luego, a los 12 se pasó al atletismo y participó en Juegos Nacionales y en Juegos Centroamericanos, donde incluso ha celebrado medallas de oro.

“El año pasado dejé atletismo. Después de Juegos Nacionales me salí porque estaba siendo muy difícil llevar las 2 disciplinas y lo que más me gusta es el fútbol, entonces me decidí por eso. El fútbol me da mucha felicidad y tengo 10 años de estarlo practicando. Siempre ha sido lo mío”, comentó la seleccionada infantil.

Por cierto, juega como volante extrema. Dice que esa posición es idónea para ella pues es un puesto donde puede explotar su otra cualidad: la velocidad. “Empecé jugando con hombres de mayor edad. Ahí se forma el carácter, porque o mete la “pata” o se lo llevan…”, afirmó.

María Laura destaca no solo por su rendimiento en cancha, también por su afición a teñirse el cabello de colores. Ahorita lo anda verde, pero ya en el pasado lo ha usado rosado, celeste y piensa en un futuro cercano sobresalir con un azul en su cabeza. “Desde que estaba pequeña lo he usado de colores. Me gusta ser diferente”, indicó.

La disciplina y el sacrificio son parte del día a día de María Laura. Está por terminar su décimo año y gracias al apoyo de sus padres y maestros ha sabido combinar muy bien los estudios con los entrenamientos. Viaja los fines de semana hacia donde un familiar en la capital y luego se vuelve a ir a su tierra, donde le toca ponerse al día con las materias.

“Me va muy bien en el estudio y por eso puedo seguir también entrenando. Ha sido bastante difícil porque el colegio lo llevo en Pérez Zeledón y falto varios días. Pero cuando llego me pongo al día. Por dicha me va muy bien”, explicó.

Esta volante es parte de una generación que llevará la batuta para el Mundial Femenino Sub-20 que se jugará en suelo nacional en el 2022. Asegura que, aunque aún parece lejano, para ellas es importante demostrar desde ya que pueden ser parte del grupo.