Después de varios meses de haber retomado las prácticas presenciales, el entrenador Harold López convocó a tres jugadoras que estudian en el extranjero para que inicien su proceso con la Tricolor Sub 20.Dos de las nuevas seleccionadas empezaron sus entrenamientos semanas atrás y la tercera se incorporó recientemente al grupo.

Ser convocada a la selección nacional es una meta que todas las jugadoras anhelan. Así fue el caso de Emma Víquez, quien tiene 20 años y es estudiante de negocios y relaciones internacionales en la St. Edward’s University en Texas, Estados Unidos.

Después de varias semanas de trabajo, Víquez considera que incorporarse a los entrenamientos de la selección ha sido complicado, ya que las prácticas en Estados Unidos son distintas debido a la pandemia.

“Fue un poco difícil acoplarse porque en Estados Unidos estábamos entrenado con mascarillas y no estábamos corriendo mucho, por lo que no teníamos mucha práctica de la parte técnica que necesitamos bastante para jugar acá. Fue una transición un poco difícil pero ya estamos acoplándonos más rápido”, añadió Víquez.

Desde su habitación de la universidad y con tan solo una llamada de su padre (quien es costarricense) la tica-estadounidense recibió la noticia que no esperaba: debería de viajar a Costa Rica para cumplir un gran sueño.
“Estaba sola en mi departamento y cuando mi papá me llamó estábamos muy felices. Todos estábamos brincando (…) Yo estoy encantada de estar en este bellísimo país y también el hecho de estar acá con mi familia y mis amigas me hace feliz. Me encanta jugar fútbol con estas buenas jugadoras”, comentó Víquez.

Por otro lado, un buen rendimiento y determinación en el campo de juego permitieron que la tica-canadiense Carmen Marín fuera tomada en cuenta por el timonel para iniciar su proceso como seleccionada nacional.
Su padre (quien es costarricense) fue quien la entrenó por primera vez a sus 4 años de edad y quien la ayudó a descubrir esa pasión por el balompié. A partir de ese momento, Marín demostró poco a poco de su gran talento.

“Estoy muy agradecida de estar acá y a empezar a trabajar con el grupo. Estaba sola en mi cuarto (en la Universidad Internacional de Florida) y el profe Harold me mandó el mensaje diciéndome que ya era hora de venir acá a entrenar. Llamé a mis papás y les dije que llegó el momento de cumplir mis sueños”, comentó Marín.

Sin embargo, la seleccionada de 19 años considera que ha sido un desafío incorporarse a los entrenamientos de la selección por el buen ritmo y exigencia que estos tienen.

“Allá en Canadá el proceso de entrenar con el coronavirus es diferente porque tenemos que llevar las masacrillas y hay menos contacto entre jugadores. Acá practicamos más el toque de balón y sin mascarillas (al momento de estar en la cancha). Considero que físicamente me siento bien acá, aunque el ritmo es más alto en la selección que en Canadá”, añadió Marín.

La tercera protagonista de esta historia es Leslie Pineda, quien se especializa en biología en la Saint Peter’s University en Estados Unidos. Con su trabajoso español -señal evidente de los años lejos de su patria materna- comentó que recibió con mucha ilusión el llamado a vestir la camisa de la selección.
“Estoy muy feliz de estar acá. Los entrenamientos son muy rápidos (…) Mi mamá fue quien recibió la llamada y me comentó acerca de esta convocatoria. Tengo 18 años y estoy muy feliz de ya formar parte de un proceso de selección” comentó Pineda.

A pesar de que el Mundial Femenino Sub 20 se trasladó para el 2022 (siempre en nuestro país), la selección mantendrá sus entrenamientos, con el fin de ir incorporando poco a poco a las nuevas seleccionadas de la Tricolor y continuar con el buen rendimiento de cada una de sus jugadoras.