“Sueña en grande y trabaja por ello hasta que las fuerzas no den más…”, parece ser la frase que identifica a la joven jugadora Cristel Sandí. A pesar de que se está estrenando en la Selección Mayor Femenina pone como su meta principal poder ser parte del Mundial Mayor de Fútbol Australia / Nueva Zelanda 2023.

“Estoy feliz del llamado, pero con la conciencia de lo que conlleva ponerse la camiseta de la Selección. Sé que es una tarea difícil, pero quiero y estoy dispuesta a asumirla, a darlo todo y a luchar por mantenerme”, dijo la volante nacional.

Callada, seria y sumamente concentrada para no perder detalle de lo que se dice dentro y fuera del terreno de juego. Así encontramos a esta seleccionada de 22 años, quien es oriunda de Guachipelín, Escazú, y sabe lo que es formar parte de un proceso de Selección, tras haber estado en la Selección Sub-20 en el 2018.

“Pertenecer a la Selección Mayor es muy diferente que la Sub-20. Aunque la exigencia es la misma, el equipo absoluto cuenta con jugadoras de mucha más experiencia y la competencia es grande. Aquí están las mejores jugadoras del torneo nacional, así como legionarias y eso vuelve al equipo muy competitivo”, destacó Sandí.

Pero ese reto de tener que pelear por un cupo con jugadoras como Gloriana Villalobos, Katherine Alvarado, Cristin Granados o la misma capitana de la Tricolor, Shirley Cruz, más allá de intimidarla la llena de motivación para mantenerse en esa constante lucha.

“El estar cerca de jugadoras de experiencia me ayuda a crecer. Ellas tienen mucho tiempo de estar acá, cuentan con varias eliminatorias, procesos de formación y hasta un Mundial Mayor, por lo que todo lo que venga de ellas lo voy a tomar con mucha ilusión para poder crecer”, dijo la seleccionada.

Pero el camino para llegar a La Sele Mayor no ha sido fácil. Desde insultos hasta comentarios donde la denigraban por ser mujer y querer jugar fútbol, fueron parte de lo que recibió Cristel Sandí cuando tomó la decisión de seguir su pasión por un deporte que le ha dejado muchas alegrías y grandes amistades.

“Al principio me costó mucho estar en el fútbol porque me tildaban de “marimacha”. Siempre jugué con hombres en el barrio y en la escuela por lo que estuve acompañada de amigos que me acuerpaban”, contó la volante de la Tricolor, quien aprovechó para gradecer a personas como su entrenador del equipo Dimas Escazú, Geovanni Vargas, y a sus compañeras de equipo por creer en ella y apoyarla en sus sueños.

Cristel finalizó diciendo que ha trabajado muy duro para estar en la Selección Mayor y que lo seguirá haciendo para cumplir el sueño de poder ser parte de un Mundial Mayor.