Aún en tiempo de pandemia, el semillero de liga menor de las selecciones nacionales se mantiene activo con todos los protocolos sanitarios del caso.

Esta semana arrancó un nuevo proceso de la Selección Sub 15, dirigido a futbolistas nacidos a partir del año 2006. El grupo está a las órdenes del entrenador Vladimir Quesada, quien hizo una primera convocatoria de 24 jugadores de campo y tres porteros.

El equipo se alista para hacer frente a dos retos que asoman en el mediano plazo: el torneo UNCAF de la categoría en junio y el campeonato de la CONCACAF un par de meses después.

Aunque no hay Campeonatos Mundiales Sub 15, es vital darles rodaje internacional a los muchachos de esa edad para que hagan la transición al peldaño Sub 17 con suficiente experiencia en la maleta.

Formar el grupo no es nada sencillo, luego de casi un año con la liga menor detenida. El técnico Vladimir Quesada explicó que echaron mano de una base de datos que habían levantado tras unas visorías hechas por la Fedefútbol en el 2019.

“Nos mantuvimos conversando con sus entrenadores para saber el tipo de trabajo que estaban haciendo. Pero fue importante la labor que hizo la Dirección de Selecciones Nacionales para abarcar todo el territorio nacional, incluyendo equipos de UNAFUT, LIASCE y LINAFA”, explicó Quesada.

 

 

El timonel insistió en que mantendrán las puertas abiertas para llamar jugadores adicionales en las futuras convocatorias e incluso salir a observar otros prospectos en sus equipos. “Nuestro objetivo es lograr una presentación respetable en esas dos competencias que tendremos a futuro”, añadió.

Marcelo Lacayo es uno de los futbolistas convocados para esta semana. Aunque solo tiene 14 años, el guardameta conoce la exigencia de estar en una Selección Nacional peleando el puesto con otros muchachos.

“Solo un portero puede jugar y por eso vengo a dar el 110%. Es un honor estar aquí y retomar el proceso que se había detenido por la pandemia”, afirmó Lacayo, quien es vecino de Santa Ana.

La Selección Sub 15 continuará entrenando cada dos semanas con caras nuevas. La idea es empezar a consolidar un grupo más estable un mes antes del torneo centroamericano de junio.