Joel Campbell llegó a la Selección Mayor hace una década con rostro de niño, la cédula recién estrenada y la mochila cargada de ilusiones de adolescente.

Diez años después, esos anhelos se cumplieron: Joel sumó en esta Copa Oro 2021 los 100 partidos Clase A con la Tricolor, un logro reservado para el selecto club de futbolistas que mantienen su rendimiento en el largo plazo y por encima de cualquier vaivén.

Detrás de esos 100 encuentros hay eliminatorias, Copas Oro, amistosos de alto nivel, la participación en Rusia 2018 y la gran joya de la corona: el Mundial de Brasil 2014.

Campbell completó la centena mágica este viernes en el duelo ante Surinam. Alcanzó tan alto peldaño con apenas 29 años recién cumplidos (récord como el tico más joven en conseguirlo), cuando lo normal es que los jugadores consigan esa cifra en la recta final de la carrera.

“A esta camiseta se le debe tener amor porque representamos a un país, a nuestras familias y amigos. Para mí es un orgullo representar a Costa Rica”, afirmó el delantero desamparadeño.

Algunos de sus goles quedarán para siempre en el santoral del fútbol costarricense, como aquel zurdazo que fulminó a Muslera en el triunfo ante Uruguay de Brasil 2014. O la vez que desbarató a la defensa de Estados Unidos en el Estadio Nacional y se fue a la banda a celebrar con su característico saludo de la mano en la frente.

En este punto de su trayectoria, Joel también muestra un sólido liderazgo dentro y fuera de la cancha, tanto en entrenamientos como en partidos. Sus 100 juegos son una credencial que lo validan para aconsejar a los jóvenes y apoyar a los veteranos en esos momentos reservados para las voces más autorizadas.

Campbell puede jugar como extremo derecho, buscando diagonales hacia adentro a pie cambiado, pero también se pone el traje de fatiga para chocar con los zagueros rivales desde la posición de número 9. Y no es extraño verlo colaborando con tareas defensivas porque, como él mismo explica, así es como se construye un proyecto exitoso.

“Esto es un equipo y todos tenemos que aportar nuestro granito de arena, esa es la forma de ir por los objetivos grupales”, comentó el atacante.

Aquel jovencito que llegó ansioso a la Selección en el año 2011 se convirtió en un futbolista maduro, con mucho mundo a las espaldas, cien partidos de Clase A y una conducta siempre ejemplar. Es Joel, una centella imparable en el firmamento del balompié costarricense.